Bienestar

Este espacio propone reunir experiencias y discusiones y entrevistas sobre  las condiciones de trabajo y los riesgos psicosociales para la salud de los teletrabajadores y teletrabajadoras. Así como también sintetizar/ sistematizar buenas prácticas que promuevan el bienestar laboral.

Foro 3 Condiciones de trabajo y riesgos psicosociales para la salud de las personas que teletrabajan

Condiciones de trabajo y riesgos psicosociales

El 15 de junio se realizó el tercer foro del ciclo Teletrabajo en Uruguay, Diálogos virtuales sobre lecciones aprendidas y perspectivas futuras durante la Pandemia Covid 19, para debatir sobre cuáles son las condiciones de trabajo y los riesgos psicosociales presentes en el contexto del teletrabajo. Participaron del mismo Carmen Bueno como representante de la Organización Internacional del Trabajo, Favio Riverón, Presidente del sindicato FUECYS, Gonzalo Irrazabal por la Cámara de Industrias y Gabriela Muñoz ´por la Inspección General del Trabajo del MTSS.

Los participantes coincidieron en que lo que se ha hecho en pandemia no fue teletrabajo, sino que ha sido un trabajo a distancia, excepcional y obligatorio. La transición fue muy abrupta, lo que impidió una planificación adecuada. En 2019 solo el 3% de las empresas solicitaban teletrabajo, en la pandemia pasó al 18%.  El trabajo a distancia por medidas sanitarias en la pandemia tuvo, entonces, más consecuencias negativas a la salud que las formas de teletrabajo voluntarias en contextos de normalidad. Los factores de riesgo más importante en el teletrabajo son los ergonómicos y los sicosociales. Al trabajo a distancia, excepcional y obligatorio, se le suman nuevos factores: mayor aislamiento y mayor sedentarismo por las restricciones a la movilidad (aunque Uruguay tuvo pocas restricciones si lo comparamos con otros países); el miedo al contagio y a la transmisión familiar del virus; y la doble o triple jornada de trabajo por el cuidado de dependientes debido al cierre de instituciones educativas y de cuidado, afectando en este último caso principalmente a las mujeres.

Los participantes señalaron que el teletrabajo tiene riesgos igual que otros tipos de trabajo y puede generar enfermedades profesionales como el stress, el síndrome de “burnout” o la depresión. Pero también hay riesgos específicos del teletrabajo como las altas cargas horarias, las largas jornadas laborales, la percepción de tener que estar disponible en todo momento y lugar, la excesiva fragmentación de las tareas, la oscilación entre la autonomía y el control de las tareas, una pobre cultura organizativa, y las conductas de ciber acoso y violencia digital. A entender de los presentes, especialmente de la experta en SST de la OIT, un capítulo especial debe ser considerado para el derecho a la desconexión, tema aún de difícil abordaje e implementación.

Los panelistas discutieron los procesos de control y de fiscalización de las condiciones de trabajo de los que realizan trabajo bajo esta modalidad. En este sentido, la Inspección General del Trabajo elaboró una ficha técnica con recomendaciones sobre las condiciones de trabajo requeridas para desarrollar el teletrabajo. Para los empresarios no están definidos los procesos a través de los cuales las empresas pueden fiscalizar la tarea del trabajador. Esto genera resistencias de ese sector a la implementación de formas de teletrabajo, debido a las   responsabilidades civiles y penales que pueden existir. Por otra parte, referente de trabajadores y la representante de OIT señalan que la salud y seguridad laboral son responsabilidad del empleador y no es una responsabilidad compartida.  En relación a la fiscalización del trabajador, indican que el mismo debe conocer los sistemas de control y vigilancia que le están siendo aplicados, para proteger la intimidad del trabajador en relación a las posibles grabaciones de imagen y sonido. 

Los panelistas señalaron que los riesgos tienen efectos diferencias según la edad y el género. Si bien todos reconocieron la falta de estudios estadísticos en el tema, coinciden en que el grupo más afectado durante la pandemia corresponde a las madres jefas de hogar, que deben de dar cuenta de tres exigencias: la del teletrabajo, la del hogar y la de los cuidados.  También se hizo referencia a la brecha digital que existe a nivel de generaciones, que tiende a agrandarse en estos casos.  

Por último, hubo amplios consensos de que el mejor abordaje de la problemática del teletrabajo es la discusión en los ámbitos tripartitos de negociación. En este sentido, tanto trabajadores como empresarios lamentaron que el proyecto de regulación del teletrabajo haya surgido del Parlamento y no del Consejo Superior Tripartito.